Entrevista: TAXBI FRANQUESA

"Haz lo que quieras pero con ganas"

Txabi Franquesa. entrevista

Hoy se sienta por primera vez en este patio de butacas un cómico de sobra conocido por el público, sus seis temporadas en el Club de la Comedia, su trabajo como reportero en programas como Caiga quien Caiga o «Alguien Tenía Que Decirlo”, y su faceta como maestro de ceremonias en los espectáculos “The Hole Zero” y The Hole 2” así lo avalan. Artista polifacético y dedicado a hacernos reír, y que ahora además se encuentra representando su nuevo espectáculo “Escocía”.

Txabi Franquesa, bienvenido y muchas gracias por tu tiempo.

¿Cómo estás?
Pues bastante bien. Y fíjate que yo tengo la tendencia desde hace algún tiempo que cuando te preguntan por cómo estás y por mero formulismo, te acostumbras a decir: «Bien». Pero creo que habría que puntuarse. Es decir, – «¿Cómo estás?», –«Pues en un 7,3»-. Así tienes la medida exacta de cómo está la persona. Entonces sí te dicen: «Pues hoy estoy un 4», ya sabes que esa persona igual está un poquito más flojita de lo normal… Pero yo hoy, estoy a un 7,3.

Ahora te encuentras representando “Escocía” entre Madrid y Barcelona principalmente pero además en verano visitarás más ciudades como Alicante o Girona ¿Como nace este nuevo trabajo?
Nace de la voluntad de querer explicar corsas. Creo que la comedia como cualquier otro arte, tiene que nacer de la necesidad de tener algo que contar y en este caso coincidía en que yo llevaba un tiempo navegando en la supuesta, y digo supuesta porque no me parece tal, pero en la crisis de los 40. Y creo que era un tema que daba para abordarlo con sentido del humor para desdramatizarlo. Reconozco que es un semidrama porque es el primer momento en el que tenemos consciencia real de que parte del tiempo importante ya ha pasado a pesar de que queda un tiempo precioso por delante… Y no es cuando llegas a los 40 pero sí cuando navegas por ellos. Es cuando uno empieza a echar la vista atrás y te replanteas lo que quieres hacer con el resto de tu vida porque ahí es cuando comienza realmente el resto de tu vida.

E incluso somos muchas las personas que cuando sufrimos un miedo o pasamos por algo también usamos el humor como escudo para intentar sobrevivir a ese momento más crítico…
Sí, incluso cosas más tremendas. Fíjate que las catástrofes y entiéndase por tal cualquier accidente de envergadura, cualquier problema de peso… hasta que no empiezas a verter los chistes sobre el propio tema no hay señal de recuperación. Y te diría más… Yo por desgracia, he visto desaparecer a gente muy allegada a mi, mis abuelos por ejemplo, y me di cuenta que esa persona ya ha bajado la guardia y ha entregado su vida, cuando han perdido el sentido del humor. Ahí te das cuenta que queda muy poco. Eso es bastante sintomático y preocupante porque yo creo que el humor es lo último que se pierde.

Y también a la inversa, porque cuando tratas algo grave desde el punto del humor es lo que te hace fuerte para poder explicarlo y autoprotegerse.
Sí, es una coraza maravillosa, es un poco el caparazón de la tortuga. Es el refugio donde nos podemos proteger del externo.

Siempre he estado convencido que a mi de alguna manera, me ha protegido el humor. Hay gente que se piensa que estamos dotados con el sentido del humor para los demás, que qué simpático es cierta persona… pero se puede ser tremendamente antipático y tener un sentido del humor brutal (ríe). Al final lo humorístico no va con lo social, va con uno mismo. Y hay diferentes tipos de humor: el irónico, el sarcástico, el rancio… Tener sentido del humor no siempre es bueno y a veces no casan todos contigo. Incluso a veces, ver a alguien practicando un humor que no es el tuyo te puede parecer casi angustioso…  Y el truco para los que hacemos un humor más abierto a todos los públicos, es hacer el humor de lo cotidiano.

Llevas muchos años de Stand Up a tus espaldas, pero en este caso, ¿la creación de «Escocía» ha sido diferente a los otros monólogos que has hecho? ¿Cómo ha surgido?
Nunca he tenido una manera de crear muy concreta. Hay gente que durante un tiempo se encierra para escribir un espectáculo y acude a gente que le puede ayudar o no. En mi caso es una cosa que se va elaborando poco a poco. Hay etapas más creativas y otras que menos. Antes sí que andaba con una libreta apuntando todo pero como tengo tendencia a perder las cosas y ya he pasado por el mal trago de perder libretas con cosas importantes, ahora lo que hago es que las apunto en la App del móvil, o a veces me grabo audios de voz y con eso voy construyendo.

Y como tengo la oportunidad de colaborar en programas de radio y televisión, estas notas las voy probando. Y cuando tienes un volumen de notas necesarios sobre un tema más o menos común, es cuando hay algo que te dice que eso lo tienes que poner todo junto y darle forma al espectáculo. Y ahí es cuando entran los matices. Pero en mi caso nunca ha habido una fórmula exacta para crear.

¿Cuánto te ha llevado desde que descubriste que ese tema te interesaba y empezaste a testarlo?
Fueron seis meses en los que lo único que vas haciendo es poner las piezas en el orden correcto y darle una forma. Sí que considero que tengo un sentido del espectáculo bastante desarrollado, entonces me gusta mucho entender el espectáculo como una gráfica que tiene que tener subidas, pequeñas bajadas, remontes… Me gustan los inicios potentes, me gusta mucho acabar siempre arriba, le doy mucha importancia a las imágenes y la música que puedan salir en el escenario, que tengan un sentido… Pero no por ser pretencioso, si no por esta cosa del perfeccionismo en general. Me gusta la belleza y creo que la composición de un espectáculo de comedia también tiene su belleza.

Decías que te gusta acabar en lo alto y que el ritmo del espectáculo se mantenga… ¿Cómo vives esa retroalimentación con el público?
Es muy importante. Lo que pasa que con el tiempo aprendes a prescindir de la energía del público, esa energía te puede beneficiar mucho pero también te puede perjudicar. Entonces uno lo que tiene que aprender es que una energía inicial baja, no te perjudique. Es posible que hayas estado bien pero que el público no te acompañaba, y me ha pasado también que la gente parecía que no respondía de la manera habitual y cuando acaba el espectáculo todo el mundo se ponga de pie a aplaudir y darte una ovación de dos minutos.

Por eso, al final lo que uno tiene que controlar es su propio tempo más allá de las ovaciones, los aplausos o el propio volumen de risas. Tienes que quedarte siempre conforme con lo que has hecho. A veces quedas conforme, otras no y en otras el público te alimenta. Yo juego mucho con ellos, pero hay días en que el pública tira menos y tengo que tirar más yo… Esto es como una relación de pareja…

Al final el arte es algo que está muy vivo y en la comedia especialmente la gente va a ver un espectáculo en directo con las exceptivas claras de reír… ¿Cómo vives tú esas expectativas? ¿Sientes esa responsabilidad?
Yo me considero un cómico muy de oficio. Creo que me he ido haciendo con el tiempo y con la experiencia, y cuando estas cosas suceden, tú ya tienes unas herramientas. Antes yo a lo mejor tenía una energía diferente pero tenía menos herramientas, puede ser que tú mejor chiste o mejor monólogo ya esté hecho, es decir, hay gente que celebra mucho un monólogo que grabaste en El Club de la Comedia hace diez años y te lo recuerda mucho, y para ellos, ese es tu mejor monólogo. Pero creo que tú como cómico cuando llevas 25 años de carrera y si has abrazo bien la profesión y la has mascado bien, es cuando eres mejor profesional que nunca. Tienes muchísimas más herramientas.

En la comedia dependes mucho del público y puede haber una época de tu vida en la que te puede celebrar más que otras, pero creo que en general lo cómicos somos muchos mejores cuanto más tiempo llevamos. Y luego también llega un punto en el que tu comedia ya no casa con el público genérico o casa menos. Cómicos que triunfaban hace treinta años ahora los tienen como apestados, incluso reniegan de ellos… Es que el humor cambia con la sociedad, por eso o tú te vas adaptado o tu humor puede quedar como algo del pasado o rancio. Puede ocurrir, pero también puede ocurrir con la música o la literatura.

Yo soy una espectadora de teatro a la que le gusta llegar con tiempo y estar tranquila en la butaca mientras que ustedes os estáis ya preparando salir… Tú, cómo cómico ¿Esos momentos previos a salir a escena cómo los vives?
He pasado por diferentes procesos. Antes tenía de todo, tenía una sensación nerviosa e incluso, y perdón por la expresión, ¡tenía ganas de defecar! Lo de las mariposas en el estómago es realmente ganas de defecar (ríe). Creo que es un proceso nervioso y que le afectará a cada uno a su manera, pero ahora tengo una seguridad y una calma… porque yo casi de manera inconsciente sé que el único sitio donde yo me puedo defender es en el escenario, con lo cual lo único que tengo son ganas de salir.

Nervios cada vez tengo menos pero sí una cierta responsabilidad conmigo mismo. Me preocupa mucho fallarme a mi mismo y perder la capacidad de entrega, porque el talento es cuestionable pero la entrega no es cuestionable. En el momento en el que le pierdes el tono a la entrega te estás fallando, o cuando ya no eres capaz de entregarte de la misma manera o salir con las mimas ganas. Y para eso el truco es dosificarse. Hay una etapa en tu vida en la que intentas trabajar todo lo que puedes, pero ahora intento elegir y saber decir que no, incluso aunque vaya muy en contra tuya o de tu agencia. Pero es que hay que entender que esto hay que hacerlo con muchas ganas, si yo también quiero que tú como espectadora vayas con muchas ganas a verme.

Te pongo un símil futbolístico. Si hay un jugador de mucha capacidad pero que  tiene treinta y cinco (que es un chava realmente…) no puede perder las ganas, lo que sí debe es saberse dosificar y conocerse muy bien para saber cuando debe apretar y cuando debe relajarse, porque no va a llegar a todos los partidos. O no vas a llegar con las mismas ganas que cuando tenías 25. Entonces consiste en jugar menos pero intentar hacerlo mejor. He hecho este símil con el fútbol pero creo que es aplicable a todo en la vida.

El mejor consejo que le puedes dar a alguien es: «Haz lo que quieras pero con ganas». A mi nadie me lo dio y me he dado cuenta yo solito de esto y es  lo que le digo yo a mis sobrinos.

Y para acabar vamos a jugar a las recomendaciones culturales para retroalimentarnos un poquito. Sé que es complicado porque varía según el momento en el que cada uno se encuentre, pero me gustaría que por favor me recomendases:

  • Un libro: Te voy a recomendar de una escritora que conocí tarde y fue a raíz de unos artículos. A mi me ha hecho disfrutar bastante y generar pensamientos que quiero generar en base de comedia. Me ha servido de inspiración. Ella es Milena Busquets y el libro es «Hombres elegantes y otros artículos» y me ha hecho pensar y doblar puntas de hojas para marcarlas. Puedo releer también a Sergi Pàmies y Miqui Otero…
  • Una serie: Yo en general soy bastante crítico y la mayoría de cosas que veo no me gustan. Hay cosas que se han celebrado mucho y a mi no me han gustado, y sin embargo casi por casualidad encuentras cositas que son maravillosas. Y hay una serie que para mi ha estado bien, «Mano de hierro», está en Netflix y es de esas que solo por reparto… Está Eduard Fernández que haga lo que haga siempre está maravilloso. Hay una serie de actores españoles que casi te aseguran el gol, y digo casi porque no es así siempre. También he visto series que a pesar de eso están mal dirigidas.
  • Una película: He repescado «Apocalyto» de Mel Gibson que ya me pareció en su momento maravillosa, pero la he vuelto a ver como si no la hubiera visto nunca, y mira que eso es una cosa que a mi me cuesta… Y me ha parecido igual o mejor.
  • Una obra de teatro: Te reconozco que ahora mismo voy poco por el volumen de trabajo que tengo, pero hay una obra de Sergi López (que también sale en «Mano de Hierro») que va representando de vez en cuando. Y creo que es la obra que he visto con un solo tipo solo en escena y que me ha parecido más maravillosa. «Non Solum». También tiene sus 10 o 12 años, pero creo que se sigue representando puntualmente en ciertos puntos de España. Así que si en vuestra ciudad veis anunciada esta obra, vais a saber lo que es ver a un gigante en escena.

Y llegamos ya al final de esta conversación, no sin antes recomendar «Escocía» que sigue de gira por diferentes puntos de España. Podéis informaros de las próximas paradas en la web de MPC Management. 

Muchas gracias Txabi por tu tiempo y tu visita.

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