Entrevista: CAROLINA YUSTE

"Si estoy en un proyecto, lo importante es que me emocione y genere luz y amor"

Foto perteneciente a la página mayteortega.com

Siempre que me preguntan a quien sueño con entrevistar su nombre sale a escena…  Y es que ella es una de las actrices que mas me hipnotizan a través de la pantalla y que más me ha impactado ver sobre las tablas, pero también es una persona de la que aprendo muchísimo cada vez que la escucho hablar en otras entrevistas y quien siempre hace que quiera mejorar y aprender desde otros puntos de vista. Hoy, por fin cumplo ese sueño… Carolina Yuste muchas gracias por tu tiempo y bienvenida.
Muchas gracias Bella.

¿Cómo estás?
Estoy en calma y rodeada de gente llenita de amor. Siempre digo que la mejor cosa que he hecho en mi vida son los vínculos que tengo y eso me genera mucha calma. Luego en cuanto miras para fuera y ves la que está cayendo te enervas, pero últimamente tengo una frase que sale de un corto documental (Ciao Bambina) que he hecho con un colega y que uso mucho: «Yo necesito encontrar mi metro cuadrado de paz» (ríe) Porque si no me voy a la mierda rápidamente.

Si porque si te pones a ver todo acabas enfadada…
Es agotador, pero también en cuanto empiezas a desengranar un poco todas las cosas que ves fuera,  ves que la base del problema es el mimo: El sistema. Al final siempre acabamos ahí. Vayamos por el camino por el que vayamos, al final lo que acaba saliendo es que el sistema en el que vivimos genera toxicidad.

El 24 de abril estrenáis en el Teatro Quique San Francisco de Madrid la obra «No juegues con Carrie (He intentado amaros)» que tú misma codiriges junto a Sara Sierra, que está escrito y protagonizada por Enrique Cervantes, y con la que si no me equivoco, estuvisteis en noviembre con tres funciones en la sala exlimite… ¿Cómo está siendo este viaje?
Sí, ahora es el estreno oficial y estaremos tres semanitas. El viaje está siendo loquísimo porque además tenemos horarios raros. Pero está siendo la hostia porque estoy haciendo este proyecto con mi familia, con Enrique Cervantes que es casi mi hermano, con Sara Sierra que es con quien yo empecé a estudiar teatro en Madrid y ellos son mi tribu. Estamos contando una historia que de alguna manera nos pertenece, que nos toca, que nos motoriza, que tiene que ver con las vidas de cada une de nosotres y está siendo muy bonito.

Cuando Quique me dijo que quería que Sara y yo le dirigiésemos el monólogo yo no había dirigido nunca, pero si que había tenido ese impulso de querer crear lo que a mi me pusiese cachonda. A mi me apetece contar las historias nuestras y hacer nuestra mierda entre nosotros (ríe). Y poder hacerlo así, con cero pretensión porque aunque es obvio que quieres que la cosa salga bien, que guste y emocione, no quiero colocar la etiqueta de: «Wow La Carol»,  «Wow Sara» o «Qué bien dirigen»… Hemos hecho lo que queríamos entre gente que nos amamos para contar una historia que además consideramos que es importante. Y ya está. Victoria. Hemos ganado (ríe).

Y ahora ojalá vaya muy bien y a la gente les coloque o les suceda un poco como a nosotras haciéndola.

¿Sufres esa parte de las expectativas ajenas? ¿Es una presión o te la has sabido quitar de encima?
Creo que me las voy quitando y que es un trabajo que hago constantemente. Es obvio que lo he hecho y sé que una parte de mi trabajo tiene que ver con que haya un público que vea mi trabajo y les gustes y eso haga que me sigan llamando, pero soy un ser humano que tengo derecho al error y quiero confiar en los proyectos que hago por el presente y no pensando en qué vaya a pensar el otro o la crítica, eso me come un pie. Para mi lo importante es que si estoy en un proyecto, ese proyecto a mi me emocione y considere que genera luz y amor, que no es tóxico o venenoso. O que de repente, imagínate que es una serie para adolescentes que yo considero que lo que genera son relaciones que perpetúan estereotipos patriarcales… En eso yo no quiero estar. Pero eso creo que eso es mi propia expectativa y no la de los demás.

Creo que eso está en todas las personas, pero si ese Pepito Grillo aparece, le diré: «Chica, no es tan importante. No estás operando a corazón abierto. No hay el riesgo de ninguna vida por esto. Y no le puedes gustar a todo el mundo». Y eso está bien. Estamos aprendiendo y eso es lo que intento repetirme todo el rato.

Pero lo has hecho, y sobre todo, que te has atrevido a hacerlo…
Yo sí considero que tengo esa doble espada de Damocles del perfeccionismo y de hacerlo todo super bien para no perder lo que tengo, pero al final creo que eso te genera tal tensión que al final no te atreves y tienes miedo. Y vivir con miedo es una puta mierda.

Un día hablaba con Mónica Regueiro, quién además es una de las productoras con Producciones Off y me describía «No juegues con Carrie» como un texto honesto, que habla de cosas super potentes pero hecho desde el amor…
Exacto. Para mi es eso. Y ya está. Y con que eso sea lo que quede ya estoy contenta. Es que, quién me iba a decir a mi cuando yo vivía en Badajoz con quince años que me iba a venir a Madrid y que iba a hacer con la gente a la que quiero una obra que me parece la hostia… Pues divino.

Al estar basado en una experiencia personal tuya y de Enrique… ¿te ha costado volver ahí?
Es sobre todo de Enrique porque el texto es suyo, pero tanto Sara como yo hemos sufrido bullying en el cole, con lo cual, creo que es una obra para todas las personas que han sido agredidas o acosadas en el colegio, también para las personas que han agredido porque el agresor es alguien con una herida y un miedo dentro sin duda, y para las personas que callan, para todos esos adultos que callan. De alguna manera la obra engloba todo eso y es muy directa al que calla también.

¿Te ha costado retroceder a ese momento? Porque a veces cuando volvemos a revivir ciertos momentos dolorosos de nuestra vida nos puede doler más…
En lo personal bien. Esto que voy a decir es un poco raro y a veces no queda del todo bien pero yo creo que todas las cosas por las que he pasado en mi vida me han construido el ser humano que soy hoy y últimamente me sano bastante bien, con lo cual, eso que me llevo.

Pero es cierto que a mi lo que más me ha reventado de este proceso con Carrie ha sido volver a leer y empezar a ver noticias de lo que sigue pasando a día de hoy. La cantidad de casos o de niños que han terminado suicidándose y conocer sus historias porque también queríamos contar todas esas historias, no solo la nuestra, y para poder hacer eso hay que comprometerse con eso y empezamos a leer, y hubo un día que tuvimos que parar porque era dolorosísimo y no podíamos. Eso ha sido durísimo para mi.

En lo personal no tanto. Te enfadas un poco, te acuerdas de los profes que no te hicieron ni puto casi y nadie te apoyó, pero de alguna manera ¡también he hecho mucha terapia, eh! (ríe) entonces hay cosas que están colocadas pero hay palabras en el texto que evidentemente a mi me tocan en un lugar. Evidentemente.

A mi me pasa que hay temas que por mucho que he tratado en terapia, cuando salen en películas o series o dicen una palabra, y dependiendo del momento, en el corazón te siguen tocando…
Claro, te tocan y te tocarán…  Pero ahí van a estar. Es que creo que pensar que llegará un día en que digas eso no está me parece imposible porque tú eres lo que eres, ¿qué vas a hacer? no puedes borrar las cosas pero puedes colocarlas en partes de tu cuerpo y lo mejor es que incluso, puedes transformarlas en amor. Yo toda la ira, toda la rabia y toda mi violencia con todo esto, lo transformo en esta obra y para mi ese es mi metro cuadrado de paz, es coger todo lo que me enfada, coger mi ira y mi violencia e intentar canalizarlo en este caso en un proyecto artístico. Y eso me parece lo más terapéutico de la galaxia.

Al final el teatro también es eso, ¿no? Es sanador y transformador tanto para ustedes que estáis ahí como para nosotros desde la butaca…
Sin duda. Es que te ayuda a conocerte más, conocer más a la persona que tienes en frente, el contexto, lo que está pasando en el colegio de al lado de tu casa… No es una cuestión de: Yo hago esto para hacer terapia. Porque para nada, porque para eso hago terapia, me voy a mis brujos o a la playa, o me vengo al rocódromo que a mi me viene genial para la cabeza (ríe), pero sí como proceso terapéutico y sanador tanto para en este caso Quique que es el actor que lo hace, como para la gente que lo ve. Y a mi es lo que me interesa, que si hay un montón de gente que ha pasado por algo parecido o tienen hijos que están en el cole ahora, este tipo de función genere cierta esperanza al cambio. Porque yo a veces me pongo muy terrible y me pongo desesperanzada total, pero luego vuelvo a retomar y digo: «No, no, porque si no, nos vamos a la mierda». 

¿Cómo se están retroalimentando la faceta de directora con la de actriz?
Creo que al final es un poco lo mismo… Cuando me enfrento a un papel como actriz siento que soy un canal de información al servicio de algo y evidentemente tiro de mi. Y al final el proceso de la dirección es un poco lo mismo.  Yo al haber sido actriz entiendo a veces los mecanismos emocionales que puede tener el actor. Lo que más me gusta es dejar al otro ser libre a lo que le está pasando en el presente. A mi no me vale de nada darle una indicación de dirección porque a mi se me ha antojado que haga algo, cuando a él le está viniendo otra cosa y esa otra cosa es mucho más verdad que lo que yo le propongo porque le está pasando a él.

A mi lo que me interesa de la dirección es generar una especie de trabajo transversal en el que la obra en sí se vaya construyendo sin imponer una forma. Evidentemente tengo cosas en la cabeza, pero en lo que quiero ayudar a Quique es en unas pautas donde él pueda ir haciendo un camino que luego hace él como a él le de la gana. Y eso es lo que más me gusta. Y una de las cosas que más me gusta del teatro es que Quique va a hacer tres funciones a la semana pero cada función será diferente y es porque lo hace él, y yo ahí no tengo nada que decirle.

Entonces directora de dar muchas notas, ¿no?
No, no. A lo mejor le cojo y le digo: «Cariño, esto va de ira, con lo cual tú tienes que tener una ira dentro y una violencia y luego hazme todo lo demás como te dé la gana, pero el motor interno lo tienes que tener». Y luego sí, mueves la escena, te pones más desde fuera y la visualizas en el espacio, pero no soy de dar muchas notas. Porque además cuando yo soy actriz y estoy en teatro, a partir de la tercera función me encanta que el director o la directora se vaya y me deje tranquila, pues yo haré lo mismo (ríe). No quiero ser la directora que vaya a darle la brasa a Quique todo el rato.

He encontrado unos datos del «I Estudio sobre el acoso escolar y el ciberacoso en España en la infancia y la adolescencia» elaborado por la Fundación ColaCao y la Universidad Complutense de Madrid a partir de casi 21.000 estudiantes dentro de las 17 comunidades autónomas (325 centros educativos). En donde se indica que el 6,2% de los estudiantes entre 4º de Primaria y 4º de Secundaria manifiesta haber sufrido acoso escolar en los últimos dos meses, y que el 20,4% de las víctimas de acoso escolar declara haber intentado quitarse la vida alguna vez. Algo que me parece muy impactante y sobrecogedor pero luego leo que os han hecho cambiar el nombre de la obra porque eso resultaba violento…
Sí, es verdad, el título nos lo han hecho cambiar desde el Ayuntamiento de Madrid. Claro, porque cada uno entiende la violencia como le interesa, entonces hay un tipo de violencia que podemos gestionar socialmente que es la violencia que manipula, pero luego hay otro tipo de violencia que asusta. El título original era «Don’t fuck with Carry», que además hacía referencia a «Scream» y a Carrie, y en el cartel también teníamos varios insultos: Maricón, Gorda y Puta, que eran los insultos que recibíamos, y de alguna manera les ha parecido que era demasiado violento.

Evidentemente Carrie es una función violenta pero que la usa para contar la violencia. A veces nos asusta mucho esta palabra, pero soy fiel defensora de que todas las personas somos violentas porque estamos aprendiendo, lo que pasa que hay de un tipo u otro… Y todos sabemos la violencia que puede cometer el Estado, la violencia de la burocracia por ejemplo o la violencia que hay en esta ciudad como Madrid en donde la gente no pueda alquilar un piso… Eso es violencia, al igual que lo es que haya gente durmiendo en la calle o que hace un año hayan asesinado a 23 personas en la valla de Melilla… Todo eso es violencia, lo que pasa que estamos como acostumbrados… Ahora bien, si alguien tiene una explosión de ira: «Uy Dios mío, ¡Qué violento!».  Y evidentemente ninguna me parece. Ninguna. Creo que el camino debería ser todo lo contrario y construir una sociedad más sana, más amorosa y más luminosa, pero bueno es que hay cosas a las que ya no puedo llegar…

Y audiovisualmente acabas de ganar la Biznaga de Plata a Mejor Corto documental junto Afioco Gnecco por el corto ‘Ciao Bambina’ que tú diriges. ¡Muchas felicidades!
Sí, muchas gracias. Ahí estamos, contando cositas.

Esto nace de mi  amigo Afi que es un director y un chico trans que quería empezar a documentar su proceso de transición. Todo su proceso de inicio lo vivimos juntos porque somos muy amigos, hablábamos un montón y decidimos empezar a grabarnos, sobre todo a él y yo acompañarle. Y fue creciendo hasta que de repente presentamos el corto en Málaga y ahora estamos con el proceso de  desarrollo del largo.

Y ya para acabar y para aprender de vuestros gustos culturales y retroalimentarnos un poco, dejo para el final el juego de las recomendaciones, a través del cual me gustaría pedirte que por favor me hagas una serie de recomendaciones: 

  • Un libro: Me cuesta tanto solo un libro… Pero mira el primero que me ha venido es «La gravedad y la gracia» de Simone Weil y me encantaría recomendarte otros dos… ¿Puedo? (ríe). «Realismo capitalista» de Mark Fisher, y de los últimos que estoy regalando a todo el mundo porque me encanta, es «Un verdor terrible» de Benjamin Labatut. Pero Simone Weil es mi Diosa, yo es a quien le rezo (ríe).
  • Una película: Una que recomiendo siempre que creo que debería ver todo el mundo es «Promisión Young Woman».
  • Una obra de teatro que hayas visto recientemente o que tengas pendiente: De las últimas que he visto te digo claramente que «Prima Facie» de la Luengo.

Muchas gracias Carolina por tu tiempo y tu amabilidad, y nos despedimos recordando que a partir del 24 de abril y hasta el 12 de mayo, en el Teatro Quique San Francisco, podremos ver «No juegues con Carrie».
Gracias a ti Sara, bella. Un placer.

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