
Hoy nos visita por primera vez María Jáimez, a quien actualmente tenemos la suerte de poder verla en las pantallas de cine con la esperada película ‘Aída y Vuelta’ y quien además, sigue recorriendo los teatros del país con ‘La Tuerta’, montaje ganador del Premio Max 2024… Y de todo esto vamos a hablar en el siguiente ratito, pero antes que nada, muchas gracias y bienvenida María. ¿Cómo estás?
Estoy viva después de una mudanza, que no es poco. Y con muchas agujetas porque la hemos hecho a cuatro manos. Pero olfateando la primavera, que ya se asoma por las esquinas y eso me llena de alegría y colores y ganas y cancioncillas. Con deseo de que asome también junto a ella un personaje bonito con olor a campo.
Ahora mismo, podemos verte en las salas de cine con tu trabajo en ‘Aída y vuelta’ ¿cuál es tu personaje en la película?
Se llama Laura, es la ayudante de dirección de la serie. Como sabes, la película es una ficción sobre cómo hubiera podido ser el rodaje del supuesto último capítulo de la serie. Los actores hacen de sí mismos y de los personajes de la serie, es decir, en la peli hay un personaje que es Aída y otro que es Carmen Machi. Así que el mío, Laura, sirve para hilar, dentro de la película, la realidad del rodaje en el plató y la ficción de la serie.
Al no haber trabajado antes en la serie, ¿Cómo fue el proceso de preparación?
Te cuento primero cómo llegué a la película que fue bonito. En 2023 salía de actuar en el Fernán-Gómez con ‘La Tuerta’, un monólogo que me ha dado muchas alegrías. Paco León había estado viéndome y al acabar estuvimos charlando y me dijo “Haremos cosas juntos”… Estrellitas en mis ojos y una ilusión inmensa, aunque también me dije: “no escuches mucho eso” por precaución con las expectativas de una, que son siempre dañinas. Evidentemente, a Paco lo he admirado siempre muchísimo, como intérprete desde que lo conocí en ‘Homo-Zapping’, y como director, ‘Carmina’ fue para mí el tipo de película con la que yo siempre había soñado hacer.
Al tiempo, lo invité a ver ‘Un lucero’, un espectáculo de flamenco que dirigí con Lucía Campillo, una bailaora que es un sueño de artista. Ahí ya estaba con la preproducción de la película y le debí cuadrar. Y en Navidad del año pasado estaba en casa de mi padres en Granada y recibí una llamada que me dijo: “María, soy Paco” y yo, aunque lo identifiqué perfectamente a la primera, por cauta dije: “¿Qué Paco?” y me dijo “Paco León”. Y ahí ya, todo lo demás. Me dijo que me ofrecía algo muy pequeñito en la peli pero yo estoy muy contenta con lo que ha quedado y sobre todo con el proceso que hemos tenido.
Con Paco quedamos en que, a medida que pasaba la semana (la película sucede de lunes a viernes), iba aumentando la presión en Laura y aunque ésta no expresaba mucho porque era una profesional y no había tiempo para quejarse, sería divertido ver cómo ella aguanta hasta que no puede más. El resto del personaje me lo dieron los compañeros, todos con más tablas que una carpintería. Podíamos improvisar y jugar, así que con estar presente con ellos reaccionando como ayudante de dirección, ya estaba todo. Hay una secuencia en la que estamos Carmen Machi, Fernanda Orazi y yo y ahí fue tener presente el guión pero sobre todo, estar con ellas. Si estás despierta, las compañeras te dan la escena que tienes que hacer, y más con dos actrices así de bestias.
Luego observaba mucho a David Pareja, el primero de dirección de la peli y también quedé con Begoña Casado, que había sido la ayudante de dirección original de la serie y tuvimos una conversación muy inspiradora para imaginar.
¿Y cómo ha sido trabajar en una cinta tan esperada? ¿Ha habido o has sentido ese posible “miedo” o presión por las posibles expectativas que muchas personas tenían depositadas en ella?
Principalmente ha sido una gran alegría. El día que llegamos a la lectura de guión y me vi ahí en ese plató (lo reconstruyeron exactamente igual) que tantas veces había visto desde la tele de mi casa con mi familia, rodeada de todos esos actores admirados, imagínate lo contenta.
Aunque sí que tenía un poco de gusanillo antes de empezar a rodar. Pero después se me pasó, el rodaje en sí me aseguraba cada día que iba a ser una muy buena película. Lo hablaba todo el rato con Jacobo Martos, que fue director de la serie y participó como intérprete en la película, y con el que compartí muchas horas en el plató. Esto también era bastante lío en el rodaje, había gente que había formado parte del equipo técnico de la serie en sí, así que a veces no se sabía muy bien quién era equipo técnico de la película, de la serie o quién era reparto. Había siempre un doble “acción” en el rodaje. Quiero decir, cuando David Pareja decía “¡Acción!” para empezar una escena de la peli, muchas veces la escena empezaba con mi personaje diciendo, por ejemplo, “Venga, todos a primera que vamos a rodar la secuencia 5 del capítulo, Luisma y Barajas al banco, y ¡Acción!” y claro, esto los primeros días generaba una confusión brutal. Hasta el propio Paco se liaba, pero claro, dirigiendo, actuando de Paco y del Luisma, demasiado. He aprendido muchísimo de verlos trabajar a todos.
Además, si no me equivoco, todavía estás con representaciones sobre las tablas de ‘La Tuerta’ , obra que obtuvo el Premio Max 2024, ¿Cómo me describirías este viaje?
En 2019 yo no tenía casi trabajo como actriz, necesitaba algo en lo que expresarme artísticamente, algo que dependiese de mí, que fuese fácil de mover y que me diera dinero. ‘La Tuerta’ nace de ese deseo. Y movida por ese impulso le propuse a Jorge Usón, que ya era amigo por aquel entonces, si quería dirigirme. Después de unos encuentros, el teatro quiso que contásemos una historia, como le gusta decir a él. Ahí comenzó el viaje en el que tanto Jorge como yo hemos disfrutado como niños. Buceamos profundo y con muchas risas en el amor, que es de lo habla ‘La Tuerta’, y puedo decir que, a parte de un actor de raza y un director con el que querré trabajar siempre, es uno de mis amigos del alma.
Estrenamos en Zaragoza en febrero de 2020. Spoiler: pandemia. ‘La Tuerta’ hizo bolos por España pero costó que entrase en un teatro público en Madrid, hasta que lo conseguimos en 2023 gracias a Laila Ripoll en el teatro Fernán-Gómez. Después hemos seguido girando y el Max fue una celebración a todas las alegrías que hemos vivido con la pieza.
Es una obra que me encanta hacer, la expresión se ensancha dentro de un código esperpéntico, se combina humor y drama a partes iguales, y cada día lo que se me aparece en el escenario es oro. Estoy sola en un lienzo en blanco y el dispositivo es sencillo: el resto de personajes, objetos, paisajes… se revelan frente a mí y mueven una serie de afectos al os que yo tengo que dar espacio y prestar cuerpo y voz con fervor, como cuando éramos pequeños y jugábamos a que delante de nosotros había un dragón y en la mano teníamos una gran espada, y desde fuera no había nada. Pero está visto (nunca más al caso) y comprobado que si miras eso y quieres, lo ves. Ese es el juego, y también para el público, un juego serio en el que hay que dar fe de que ves más allá de lo que los ojos te muestran.
Ahora me queda un bolo en Loja, el pueblo de mi padre, al que va a venir toda mi familia que no ha podido verla y ya paramos, por un ratito. Me parece la mejor manera de celebrar que ‘La Tuerta’ se muda a ese lugar oscuro que se atraviesa para llegar desde el camerino al escenario donde los personajes aguardan cuerpos, a ese puente, a esa puerta. Nos ha dado mucho. Muchísimo. Ahora que descanse un poco.
Llevas más de una docena de montajes teatrales a tus espaldas, y a mi hay una pregunta que me gusta mucho haceros, que es… ¿Qué sientes antes de salir a escena? Esos instantes cuando el público ya estamos en nuestras butacas, por megafonía se anuncia que la función está a punto de empezar y las luces se apagan…
Fíjate, antes de actuar siempre tengo la misma sensación y pensamiento que es: “¿Quién me mandaría a mí hacer esto?”. Y lo pienso con ambos significados, por el terror de “qué necesidad de exposición de plantarme ahí a hacer cosas frente a todas esas personas mirando” pero sobre todo con “qué suerte de vocación tengo que no sé de dónde me vendrá pero que me va a permitir salir a jugar y a hacerme preguntas con testigos delante”.
Me encanta actuar y, antes de empezar, me encanta mirar arriba, a los focos que están a punto de brillar, ese momento en el que está todo apagado y solo las luces de guardia te alumbran, ese momento de intimidad y misterio en el que se abre la puerta a una realidad en la que el tiempo y el espacio se convierten otra cosa.
Además, estás con sustituciones en otro montaje como es ‘Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos’, ¿Qué puedes contarnos sobre este trabajo?
María Velasco, con quien tenía muchas ganas de trabajar, me llamó para que hiciese la gira de la obra cuando la estaban ensayando para estrenar en Matadero, la actriz Maricel Álvarez vive en Argentina y no podía hacerla. El dispositivo es un monólogo aunque hay varias escenas compartidas con Carlos Beluga, un talento de intérprete que canta y baila que da gusto. Tuvimos solo once ensayos, aunque yo me pasé todas esas navidades trabajando en casa.
Es un texto hermoso en el que se habla de la posibilidad de volver a creer en el amor. De lanzarse a un espacio desconocido con fe y esperanza y alegría y ternura y con todos los fantasmas y los monstruos de una también. Viajar sin cinturón ni airbag a expensas de la fuerza de la gravedad y la gracia. Justo es eso lo que la pieza me ha exigido como intérprete.
Ya estrené en el teatro Circo de Murcia y, a toro pasado, estoy muy contenta, y a pesar de haber sido una pirueta complicada técnicamente hablando, pude disfrutar en la función. Ahora estoy deseando las que vienen en el teatro Principal de Zamora o en el Corral de Comedias de Alcalá para poder transitarlas mejor y gozármelas.
Te has formado junto a grandes profesionales como Miguel del Arco, Corazza o Tolcachir, y creo que poco solemos hablar de la importancia de la formación y cómo los intérpretes siempre estáis en formación continua..
Mi formación completa fue en el estudio Corazza para el actor, aunque ya en Granada antes de venir a Madrid tomaba clases allí, y también he hecho talleres con muchos profesionales como Troncoso, La Zaranda o John Strasberg
Para mí es necesario un espacio donde afinar el instrumento y, a través de otros creadores, encontrar mi propia manera de acercarme a la actuación. Creo mucho en estos lugares para investigar las posibilidades expresivas de las que disponemos más allá de las que sabemos que tenemos. Y creo mucho también en la variedad de caminos a través de los que llegar a encontrarse. Además del duende de cada uno, es muy importante la técnica para poder repetir y repetir sin dejar de buscar, sin dejar de sorprenderse, sin acomodarse.
Para acabar, hay un juego que me gusta mucho hacer con ustedes que es para retroalimentarnos en gustos culturales, y consisten en que por favor ver si me podrías recomendar:
Uf… ya te aviso que me cuesta siempre decir uno de lo que sea…
Un libro: “La metafísica de los tubos” de Amélie Nothomb y “El Quijote” siempre.
Una película, no importa si es actual o una que siempre te guste revisionar: “Las noches de Cabiria” o “Irma la dulce”. También me gusta mucho ver de vez en cuando “Mujeres al borde de una ataque de nervios” Maestría de actrices en ambas tres. La frase de María Barranco de: “Bastante es que soy modelo” es para mí un mantra cuando las circunstancias me pasan por encima.
Una serie: ahora mismo estoy obsesionada con “The Great” y “Dying for sex” , con Elle Fanning y Michelle Williams como protagonistas respectivamente. Las veo sin parar para estudiar qué es lo que hacen las actrices que me atrapa tanto. Y dos que me parecen hilarantes son “Stath lets flats” y “The Curse”.
Una obra de teatro que hayas visto o que tengas ganas de ver: Acabo de ver la bestialidad de ‘Tentativo: basado en paisajes reales’ de la compañía de danza de Jesús Carmona con la dirección de Luis Luque. Es hermoso el encuentro entre disciplinas.
Tengo muchas ganas de ver ‘Niebla’ lo próximo de Fernanda Orazi, con grandes amigos en ella. Y mucho de deseo de ver en pie ‘Del oso, las yemas’, la próxima obra de mi compañía ‘Mujer en Obras’. Ojalá los teatros le abran las puertas pronto.
Muchas gracias María por tu tiempo y visitar por primera vez este patio de butacas. Que nos volvamos a ver muy pronto.
