BOB POP: «Lo importante en una función no es que quede perfecta sino real y viva».

Hoy converso por primera vez con Bob Pop, una persona a la que admiro y que además confesaré que una vez, uno de mis mejores amigos me pidió que ojalá él fuese uno de los artistas que un día visitase alguno de mis proyectos

Creador, escritor, humorista y gran profesional que además en noviembre estrenará por partida doble en el Espai Texas las obras “Hablar no sirve. De nada” junto a Daniel Bayona y “Nuestras flores abiertas” con el músico (Me llamo) Sebastián. Hoy visita por primera vez este patio de butacas Bob Pop y yo estoy bastante ilusionada por la conversación que vamos a poder tener a continuación.

Muchas gracias por tu visita Bob, ¿cómo estás?
Muchísimas gracias a ti. Estoy muy bien, a tope con los ensayos pero muy contento y muy ilusionado con los estrenos.

Como decíamos estrenas dos espectáculos a la vez en el Espai Texas, ‘Hablar no sirve. De nada’ del 2 al 23 de noviembre  junto a Daniel Bayona y ‘Nuestras flores abiertas’  del 3 al 24 junto a (me llamo) Sebastián , ¿es casualidad o hay una finalidad clara en que ambos proyectos coincidan en el tiempo?
En principio fue casualidad pero ahora me parece un juego precioso estar los sábados y domingos a la hora del vermut con dos espectáculos que protagonizo junto a dos personas a las que quiero y admiro como son Dani Bayona los sábados, y (me llamo) Sebastián los domingos. Al final hemos hecho un Bob Pop November pero de manera ni meditada, ni planeada.

Pero como decías al principio, fíjate que al final sin ser causalidad pero tiene un poco de esa magia y el que quizás todo pasa por algo…
¡Sí! Además yo creo que son dos miradas a nuestros mundos, a mi universos, pero desde dos lugares muy distintos que se completan y que me hace mucha ilusión poder llegar a escena tan seguido.

En ‘Hablar no sirve. De nada’ Hablas de la importancia de contarnos las historias cuando por fin podemos entenderlas… Yo por ejemplo, para escribir según de qué cosas vividas, he necesitado un proceso de terapia y he tenido que tomar distancia… ¿Tuviste que tomar distancia para poder construir este texto?
Claro, es que yo creo que hay un punto en el que antes de escribir y de ser escritoras o escritores, somos lectoras o lectores, y primero tenemos que saber leernos para luego saber lo que escribimos. Y escribir no es el acto físico de poner sobre el papel o sobre la pantalla palabras, sino es todo lo que viene de antes: la mirada sobre las cosas, cómo las digerimos, cómo las encajamos, cómo las comparamos y justo lo que tú has dicho, cómo encontramos el momento precioso para contar y además con la autoridad que nos da el saber que en ese preciso instante, somos la persona que mejor va a saber contar eso desde nuestro lugar porque no hay nadie que ocupe el lugar que ocupamos nosotres.

Y no sé si te ha pasado con este proyecto en concreto o con alguno de los anteriores tuyos como creador, el que pensabas que sí estabas preparado para escribirlo pero en el momento de ponerte a hacerlo, has visto que realmente tenías que esperar para ponerte a ello.
No exactamente pero sí pasó algo muy parecido cuando yo empecé a escribir ‘Hablar no sirve. De nada’ que empezó en forma de monólogo. Yo quiero hacer una pieza dramática donde el punto de partida sea la verdad y contarlo desde la verdad, pero me doy cuenta de que la verdad es que yo no puedo estar solo en un escenario y que siempre voy a necesitar compañía porque soy una persona dependiente. Y eso también cambia mi escritura, de hecho para mi ahora el teatro es una forma de escribir y lo es porque a mi físicamente cada vez me cuesta más el gesto de la escritura y muchas veces estoy construyendo desde la escena, desde ir creando en hora y media de piezas con un texto obviamente ya asentado pero en el que suelen ir saliendo cosas nuevas, y eso es lo que al final va conformando lo interesante del proyecto.

‘Hablar no sirve. De nada’ es una reestreno, estuvimos de abril a julio y terminó con una canción de (me llamo) Sebastián que se llama ‘El dolor es un momento’ y justo ahora en noviembre, voy a acabar los sábados bailando la canción de Sebastián y comenzando los domingos caminando hacia él que canta una canción. Y haremos un espectáculo entero de hora y media, leyéndonos, hablándonos y cantándonos. Es precioso que hayamos cerrado esto de esta manera.

Esa magia que sigue presente de la temporada anterior ahora…
Sí, además Sebastián ha estado muy presente siempre en todo lo que yo he escrito y ahora estar escribiendo con él y haber escrito una pieza conjunta y poder estar junto a él en un escenario me parece un regalo.

Y desde que tú sientes que las canciones de Sebastián para ti son importantes, te atraviesan y quieres que estén contigo en un escenario, hasta ahora que lo vais a estrenar, ¿Cuánto tiempo te ha llevado?
Desde esta primavera, cuando terminé de escribir ‘Las Grecas’ que fue un libro donde la voz de Sebastián estuvo de fondo durante mucho tiempo. Yo a él le propuse que viniera a Barcelona e hiciéramos una presentación juntos con mi lectura y su canciones, ahí pensamos que se nos daba fenomenal e hicimos un pequeño formato en Barcelona, luego fuimos a Madrid e hicimos el 15 de mayo una sesión matinal en el Teatro del Barrio y luego hicimos varios pases en casa para amigos y conocidos. Y fue surgiendo la semilla de lo que ahora son ‘Nuestras flores abiertas’. Es un trabajo con el que llevamos más de medio año.

¡Qué bonito! Y ¿cómo estás viviendo estos días previos al reestreno de ‘Hablar no sirve. De nada’ y el estreno de ‘Nuestras flores abiertas’?
Siempre con la sensación de que podía haber hecho más y siempre con la sensación de que tengo que disfrutarlo y no agobiarme. Pensar que hay un montón de cosas que iremos descubriendo cuando estemos sobre el escenario. Pero lo vivo con mucha alegría y con cansancio obviamente, pero a la vez con mucha energía y mucha ilusión.

Decías antes que con este proyecto te diste cuenta que ahora no puedes estar solo en un escenario y de entre todos estos sentimientos que me compartías antes ¿hay una parte también de miedo o eso ya lo tienes alejado de ti?
No, yo hace mucho que ya perdí el miedo a todo. Tengo mucha suerte. Lo que siento es mucha gratitud y muchas ganas de que lo pasemos bien, pero miedo no. Me siento muy afortunado porque voy a llevar a escena dos piezas con dos compañeros maravillosos, que a lo mejor en otro momento de mi vida no habría pensado en ellos y me había considerado autosuficiente, pero no es que yo como persona dependiente no lo sea, es que ninguno lo somos. Y esa lección me parece muy interesante. Así que miedo no, tengo muchísimas ganas de que haya pasado los dos estrenos y estemos abrazándonos y disfrutando mucho de lo que hemos sentido y hemos hecho sentir a los demás.

Y ese poder transformador que tiene el arte en directo y el teatro, ¿no?
Absolutamente. Pero transformador para quienes lo ven y para quienes lo hacemos.

Y a ti Bob, ¿cómo te ha transformado?
A mi me ha ayudado a encontrar un nuevo lenguaje porque he descubierto que lo vivo del teatro es una experiencia inigualable, porque además hacer varias funciones, una detrás de otra, tiene una cosa preciosa que es que la perfección es imposible, de modo que lo importante no es que queden perfectas sino que queden reales y vivas, que queden vitales y jugosas, y divertidas, emocionantes, conmovedoras, que pase ahí todo y que esa energía se nos quede.

Esto es algo que tú ya tienes trabajado desde hace tiempo o siempre lo has tenido? porque a mi vivir el presente y estar disfrutando el momento es algo que trabajo desde hace tiempo en terapia porque a veces y quizás debido a mi autoexigencia, me cuesta mucho…
Yo también lo vivo pero como aprendizaje para el próximo y lo vivo como señal de atención, lo vivo para no olvidarme que hay un público que ha pagado por verme y que se merecen respeto, profesionalidad, disfrute… Eso lo tengo muy claro. Pero también tengo claro que a mi lo que me interesa de las obras artísticas y las creaciones son sus imperfecciones, son esas pequeñas taras que las hacen inigualables y que además ayudan a aprenderlas, a que seamos capaces de asirlas y mirarles un poco a las tripas y a aprender a hacer lo que hacemos los demás. Yo creo que es muy difícil aprender de una pieza perfecta pero se aprende mucho de las piezas imperfectas.

Yo llevo años con la convicción de que no me interesa ser solista, que yo lo que quiero es formar parte de un coro y en ese coro a veces nos toca llevar la voz cantante, a veces nos toca simplemente hacer un fondo o unos bajos que acompañen a quien tenga la voz solista y eso tranquiliza mucho. Yo no creo que vaya a hacer la obra definitiva sobre nada, pero sí voy a intentar contar cosas de mi tiempo, de mi momento y de mi sensación de que unidas a las que cuenten otros compañeros, compañeras y compañeres van a acabar conformando un firmamento, un juego de unir los puntos donde habrá al final el dibujo de una generación, una instantánea de un momento en el aquí y el ahora, y eso me interesa mucho.

Yo trabajo sobre todo para que mucha gente mejor que yo tenga la posibilidad de encontrar una pista por donde hacer algo infinitamente mejor que lo que yo he hecho y si eso sirve yo ya me doy por satisfecho.

Algo que sucede y sobre todo, algo que me sucedía al principio, es que cuando explico mi enfermedad cardiaca degenerativa y sus consecuencias, a las personas inevitablemente les cambia la cara y salvando las distancias porque son situaciones diferentes, pero tú dices en tu texto: “(…)Quería construir un artefacto dramático con el que quitaros las ganas de empatía, compasión u onanismo de autosuperación(…)” ¿Esa es la parte un poco que vamos a poder ver en el texto?
Creo que hay una cosa que a ti y a mi nos une que es la conciencia de la mortalidad, que creo que es algo que deberíamos tener todos pero la mayoría de la gente no la tiene. La sensación de que hay un momento en el que todo se acaba y que puede ser cualquier momento, nadie nos garantiza nada, no hay una expectativa ni tampoco hay firmado un contrato de cuántas temporadas va a durar esto. Entonces la certeza de la mortalidad también hace que todo sea más divertido y a la vez también hay una cosa que es, que yo lo que no quiero es salir a un teatro y que el solo hecho de: «Mira este chico en silla de ruedas que de cosas hace» se convierta en una especie de espectáculo de pornografía de autosuperación que detesto.

Hay una parte de ‘Hablar no sirve. De nada’ pero sobre todo de ‘Nuestras flores abiertas’ donde dejo claro que no soy un ser de luz y que por supuesto tengo derecho a tener dobleces e incluso a ser un poco mezquino en ocasiones y muy egoísta porque no hay nada más peligroso que un superviviente. Y me divierte jugar con eso y que el público también sea consciente de eso, de que no va a ver un espectáculo de alguien que luchando contra toda adversidad ocupa un escenario. No, no. Yo lucho con muchas de las adversidades, pero no soy una persona que no haya tenido mis posibilidades económicas o educativas o de acceso a los medios de comunicación, yo ni siquiera lucho, yo lo que hago es pasármelo pipa y enseñar la realidad desde otro sitio, no quiero lástima quiero complicidad. No quiero la empatía que paralice tanto que sufran tanto mi dolor que al final yo acabe consolando a quienes están ahí.

Y el tomártelo con humor, que creo que es otra cosa que nos une y que usamos para solventar eso…
Sí, sobre todo porque es que es la mejor manera, es que al final es la manera más divertida y yo entre elegir entre un montón de maneras, elijo con la que me lo paso mejor porque además si me lo paso bien no me voy a aburrir, y lo peor que me puede pasar en la vida es aburrirme.

Y aunque me está encantando conversar contigo y me quedaría mucho más tiempo, tenemos que llegar al final de nuestro encuentro y si te parece bien vamos a hacerlo jugando a las recomendaciones culturales. Y pesar de que sé que es difícil porque según el día nos vienen diferentes títulos a la cabeza, me gustaría pedirte que me recomendases:

  • Un libro: Voy a recomendarte dos. ‘Bar Urgel’ de Pablo Gallego Boutou y publicado por Galaxia Gutenberg que acaba de salir y le han dado un premio. Acabo de terminar de leérmelo y me ha encantado. Y luego, me ha chiflado uno que fue Premio Nacional de Narrativa hace diez años pero que se acaba traducir del euskera al castellano por el propio autor, es un libro que se llama ‘Mapas y perros’ de Unai Elorriaga. Es un novelón, una de esas novelas exigentes pero que te da mucho más de lo que te pide. Es una delicia literaria, una joya y sobre todo es un tratado de violencias y de cosmogonía que me ha dejado con el culo torcido.
  • ¿Hay alguna obra de teatro que hayas visto recientemente o que tengas pendiente para cuando tengas un hueco?: Sí, mira me apetece mucho ir a ver ‘La comedia de los errores’ dirigida por Andrés Lima. Tengo muchas ganas. También tengo muchas ganas y además ya tengo entradas para ir a ver ‘Caramel’ con Clara Peya y bastante cosas de la nueva temporada que me apetecen un montón.
  • Y entre todos tus proyectos, ¿te da tiempo o te gusta disfrutar de series o de películas?: Me gustan mucho pero es verdad que estos meses de ensayos y lecturas he visto poca cosa. He visto una francesa que me encantó que se llama ‘La fiebre’ que es sobre cómo un suceso deportivo se convierte en un detonante de una corriente racista y ultraderechista en Francia. Es una lección de política, de sociología, es una pasada. Es una miniserie francesa muy sólida, súper contundente y muy buena.

Me apunto todas tus recomendaciones y por supuesto, recomendamos también ‘Hablar no sirve. De nada’ y ‘Nuestras flores abiertas’ en el Espai Texas cada sábado y domingo de noviembre. Ojalá pueda ir a verte pronto y que nos volvamos a encontrar Bob. Muchas gracias por tu tiempo porque tenía muchas ganas de conversar contigo.
Ojalá, puedas venir, me encantaría. Aquí estoy para cuando quieras.

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