ASAARI BIBANG: «Cada día tienes un día más vivido y es uno más del que aprender y en el que sorprenderte».

Hoy se sienta en este patio de butacas Asaari Bibang, actriz, cómica, presentadora, escritora y activista. Mujer multidisciplinar quien en 2021 fue nombrada por la revista Forbes, como una de las 100 influencers más importante en el área de activismo y divulgación

A los 10 años confirmó en su casa que quería ser artista y actualmente ya se encuentra de gira con su tercer espectáculo ‘Humor Negra’, con el que además estará en la segunda edición del Festival Reíslas que tendrá lugar del 5 al 29 de septiembre y podemos oírla cada quince días en el podcast que presenta junto a Frank T. y Lamine Thior, ‘No hay negros en el Tíbet.

¡Asaari Bibang, muchas gracias por tu tiempo y bienvenida!
¿Cómo estás?
La verdad que muy bien porque este verano he podido desconectar casi del todo. He podido descansar, disfrutar con mi familia, estar bastante alejada de las redes sociales y ya con energía renovadas para irme a las islas a reír.

¡Qué importante es eso! Y como decías, ahora en septiembre vamos a poder verte en la segunda edición del «Festival de humor Reíslas» junto a otras humoristas como Ana Morgade, Eva Hache o Martita de Graná… ¿Cómo se presenta este estreno? ¿Cómo estás viviendo estos días previos?
Pues nerviosa para que te voy a engañar porque odio coger aviones. Esto es uno de los cambios que han habido en mi vida a mejor pero a peor (ríe). A mejor porque significa que estoy trabajando y además que me estoy expandiendo, y a peor porque tengo que coger aviones y me dan pánico. Me paso todo el viaje sin levantarme porque me pienso que si me levanto se va a caer. Es terrible el pánico que me dan los aviones. Pero la verdad que cuando cojo uno para ir a un festival o hacer un bolo es una de esas cosas que me dan mucha fuerza y que realmente me hacen ver cómo ha evolucionado mi vida y mi carrera, cómo he ido expandiéndome y llegando a más lugares, y eso me da mucha felicidad porque pone un poco en valor todo el trabajo que he estado haciendo estos años. Además, a mi me encantan las islas, yo nací en una y siempre lo siento muy cerca.

Si echamos la vista atrás, he leído que a los 3 años desapareciste y después de mucho tiempo en el que tu madre te estuvo buscando, apareciste cantando y bailando en el coro de la iglesia… ¿eso es así?
Totalmente. Yo cuando entoné el «Mamá quiero ser artista» no le sorprendió a nadie. De hecho, estaban todos sentados diciendo: «Mucho has tardado» (ríe). No le sorprendió a nadie y es una anécdota que se explica mucho en mi familia para explicar todo lo que ha ocurrido después porque yo desde pequeña lo tuve muy claro. Era una niña muy pizpireta y muy saltarina, además de manera literal porque iba saltando a los sitios y siempre me gustó el arte, me gustaba bailar, cantar, interpretar…

Creo que tengo el récord de presentar el festival del colegio, no sé si fueron cuatro años seguidos (ríe). Y cada año ocurría que cuando iban actuando los compañeros luego los padres se levantaban, se iban y ¡no me dejaban hacer el cierre! Total que un año me harté porque me lo vi venir y cuando actuaron las últimas niñas les pedí a la gente que estaba de auxiliar en la sala que cerraran las puertas y no les dejaran salir para que yo pudiera hacer mi cierre (ríe).

Entonces creo que eres de mi equipo y para ti también es inevitable luchar contra esa llamada interna de luchar por una pasión..
Totalmente. Además yo soy de las que hizo caso a su papá y a su mamá con un plan B. De hecho he estado con una excedencia en una multinacional y hace poco que se me acabó. Y muy bien porque aprendo rápido y me emociono con cualquier cosa que hago, pero es verdad que a medida que va pasando el tiempo en esos lugares más convencionales que no son el arte, voy notando física, mental y emocionalmente como me voy muriendo por dentro. ¡Es que lo noto! Noto como me voy apagando.

Esa lucha interna en donde tu cabeza y tu corazón van para un lado, pero tu cuerpo está en otro sitio…
Absolutamente, porque además esto era algo en lo que confiaba que tenía una salida y que iba a funcionar. Fue por eso por lo que me cogí una excedencia y la verdad que la empresa me ofreció todas las facilidades y me ayudaron mucho.

Pero fíjate cómo son las cosas que después de cinco años de excedencia y dedicados a trabajar solo en aquello que yo decidí y por lo que la cogí, cuando se acercaba la fecha de su fin todavía me estaba planteando volver… Después de cuatro años trabajando y funcionando en lo mio todavía tengo ese miedo de que se puede acabar mañana y necesitar uno de esos trabajos que te dicen que es seguro, que es una salida, que nos estructuran en la cabeza que es estable. Y cuando realmente estable no hay nada, lo único que hay es hacer en la medida de lo posible aquello que te gusta porque es lo que te estabiliza emocional y mentalmente, y eso es lo más importante.
Y mira que este trabajo no es nada estable ni a nivel económico ni a nivel mental, pero yo cada vez que tengo un día de bajón siempre encuentro razones para inspirarme y para mi eso es fundamental. En la pandemia le dije a mi marido que iba a volver a la empresa pero él me dijo que aguantase, que si aguantaba ahora me quedaría… Y tenía toda la razón del mundo.

Con tu espectáculo ‘Humor negra’ haces un recorrido por los prejuicios, tópicos y estereotipos. ¿Cómo fue este proceso de creación para ti? ¿Has descubierto cosas nuevas sobre ti?
Cada día descubres cosas nuevas que no sabías porque cada día tienes un día más vivido y eso es un día más del que aprender y en el que sorprenderte para bien y para mal, con lo cual siempre te acaba sorprendiendo tanto en tu propia vida como en un proceso creativo.

Para mi ‘Humor negra’ ha sido en el que más he aprendido porque me he encontrado con otra madurez, en otra etapa de mi vida, con un día más y al igual que me ha pasado a mi, espero que la gente cada día vaya siendo un poquito más madura e introspectiva.

Este espectáculo ha sido una catarsis. Tampoco ha sido nunca un show estable en cuanto al texto escrito porque un monólogo siempre está vivo y es susceptible de ser cambiado porque yo voy cambiando y fluyendo para mi propia diversión. Por ejemplo los bloques que me aburren los quito y otros que de repente se me han ocurrido los pongo… Y en realidad ‘Humor negra’ podría haber sido cuatro monólogos distintos porque ha ido entrando y saliendo tantísimo texto que podría haber hecho cuatro shows con todos los cambios que han habido porque yo voy creciendo con él, mi conciencia antirracista ha ido creciendo y por lo tanto el espectáculo ha ido creciendo conmigo. Cosas que antes hubiera explicado de una manera distinta en la primera temporada, ahora tengo otra visión y otra forma de explicarla, quizás con más madurez, más sorna, más sosiego… Quizás todavía se veía algo de dolor al principio y ahora en la última versión se ve algo que está totalmente centrado y en un lugar muy bien colocado.

¿Este proceso de creación te ha resultado doloroso? ¿Te ha removido el recordar ciertas cosas o ponerte a escribirlo?
No. Doloroso fue escribir el libro que tenía otro tono pero el monólogo no, porque yo cuando me pongo a escribir comedia me pongo a escribir comedia. Y me rio sola cuando lo escribo. Pero cuando me pongo en modo comedia me pongo así y además estoy muy contenta porque noto que en esta tercera temporada ha ido adquiriendo una madurez increíble en la forma de ver las cosas, de plasmarlas, en cómo redondear o rematar los chistes, cuáles son las premisas o en la cantidad de cosas que antes no veía y ahora sí. Yo he madurado mucho en estos últimos años y el espectáculo lo ha hecho conmigo. Y todo eso se nota.

¿’Humor negra’ va a ser el monólogo que presentes en el Festival Reíslas?
Sí, pero este espectáculo es una cosa cada día. Bloques van y bloques vienen. También me gusta mucho estar en contacto con el público y hablar con ellos. Me gusta crear una energía bilateral. No me gusta nada el monólogo de hablar yo sola porque la energía no tiene que ser la de una sola, tiene que ser la de todas las personas que te vienen a ver y hay que conseguir sentirlas.

Todavía me pasa que en algún bolo noto que me he divertido, que ha salido bien técnicamente y la gente se lo ha pasado bien, pero me mucha pena cuando noto que no hemos conseguido unificar la energía, porque realmente se nota cuando todos conseguimos estar en el mismo mood y estar a una. ¡Se nota un montón! Siempre pienso que hacer un buen bolo es ese en el que a los cinco minutos ya es como si todos fuerais colegas. Además yo apelo mucho a la gente por su nombre, me dirijo a ellos, les menciono y hablo con ellos, y a veces solo con decir el nombre de una de las personas, tanto el resto como esa persona ya se empiezan a reír. Y esos son los bolos bonitos, cuando consigues unificar las energías y consigues crear una pandilla en donde todos entienden el código por el que en ese instante todos estamos remando a favor y hemos hecho ese pacto de buena fe.

Esa magia que tiene el arte en directo que es algo que está vivo, que nunca vas a vivir nada igual porque eso es irrepetible y siempre está en constante cambio…
Absolutamente. Y yo al igual que creo que hacen mis compañeros y compañeros, trato de que sea lo más natural y humano posible porque a veces existe la sensación de que porque estés en el escenario eres diva e intocable, y creo que simplemente estás en el escenario porque eres quien lleva la batuta de lo que va a suceder ahí pero es un show que creamos entre todas, todos y todes, y porque es su energía lo que realmente hace que todo fluya, sino yo solo sería una loca sobre el escenario hablando sola.

O sea que vamos a poder verte en la segunda edición del Festival Reíslas ahora en septiembre, de gira con ‘Humor negra’ y oyéndote en el podcast ‘No hay negros en el Tíbet’…
¡Sí! Y aunque voy a seguir girando con ‘Humor negra’, he escrito un nuevo espectáculo de comedia que vamos a poner en pie y que se titula ‘Bibang Theory’ (ríe). Es la visión de una tipa de unos cuarenta años que se tiene por muy moderna pero que realmente está flipando con la digitalización del mundo, con las redes sociales y con el giro que está dando el mundo a nivel de ética y valores. Es un monólogo mucho más reflexivo, mucho más maduro y pausado pero con mucha comedia.

A mi me gusta mucho como está quedando. Es muy filosófico, muy reflexivo y el inicio del show parte de lo que he aprendido en mi vida a lo largo de esos últimos cuatros años que he estado de gira con ‘Humor negra’.

¿Cuando podremos verlo?
A partir de finales de septiembre que se estrena en Barcelona.

Y ahora ya con mucha pena llegamos al final de esta conversación, pero jugando a las recomendaciones culturales. Me gustaría que por favor me recomendases:

  • Un libro: Ahora mismo estoy leyendo ‘El tiempo’ de Stefan Klein y me parece que está muy bien porque no tenemos mucha constancia de lo que es el tiempo y para mi es el mayor valor que hay.
  • Una película, no importa si es actual o es alguna que nunca te cansas de ver: Te voy a recomendar dos. Mi película favorita que es ‘Gattaca’. A mi me gustó muchísimo y cada año me va sorprendiendo porque plantea una discusión moral que para mi es muy interesante. Y luego, voy a recomendar una que está por salir y es ‘Marco, la verdad inventada’, En cuanto salga ve a verla. La protagoniza Eduard Fernández y a nivel interpretativo  es una cosa surrealista. La dirección también es increíble y lo de Eduard es sobrehumano.
  • ¿Te da tiempo a ver series? No puedo ver mucho la tele porque crear me quita mucho tiempo de consumir, pero consumir te ayuda a crear y por eso voy intentando buscar tiempo para seguir consumiendo cultura en muchas de sus formas. Pero hace poco vi una que me gustó mucho que es ‘Ni una más’ y está en Netflix. Sus protagonistas Nicole Wallace y Clara Galle actúan muy bien y el tema me interesa muchísimo porque va sobre cómo están super instalados, asumidos e interiorizados todo el machismo, todo el acoso y todas estas interacciones heteropatriarcales rarísimas que lamentablemente están muy normalizadas. La verdad es que está muy bien resulta. Me gustó.
  • Una obra de teatro que hayas visto o tengas pendiente de ver: Lo último que vi fue ‘Infiltrado en VOX’ de Moha Gerehou que me encantó.

Por desgracia nos despedimos ya Asaari, pero lo quiero hacer dándote las gracias por tu tiempo y tu confianza, y recordando que además de poder escucharte quincenalmente con el podcast ‘No hay negros en el Tíbet’, también del 5 al 29 de septiembre podremos verte en la Segunda edición del Festival Reíslas, además, a finales de ese mismo mes estrenarás en Barcelona tu nuevo espectáculo ‘Bibang Theory’ y seguirás de gira con ‘Humor negra’…
Muchas gracias a ti por tu interés y por tu trabajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *