ALICIA BORRACHERO: «El teatro hace bien al corazón».

  • Fotografía: Javier Naval
  • Entrevista también disponible en el canal de YouTube.

Hace unos días le contaba a una amiga que hoy iba a cumplir un sueño: Conversar con Alicia Borrachero. Ella es una de las actrices que más presente ha estado en mi vida, que he tenido la suerte de poder ver sobre las tablas y alguien gracias a la cual, todavía mi padre me sigue recordando que un día, cuando yo era pequeña le dije: «Papá, yo quiero ser Periodista.» Por eso estoy muy contenta, porque aunque desde que este proyecto nació nunca nos habíamos encontrado en el camino, hoy por fin puedo pasar este ratito contigo.
Alicia Borrachero, muchísimas gracias.
Me emociona todo lo que me dices y para mi también es un placer tener una conversación para promocionar un trabajo con una persona realmente implicada y con todo esto que me dices, que es algo personal y que a mi me llega mucho. Feliz de verdad y muy agradecida.

Muchas gracias Alicia, de verdad. Y antes de nada ¿cómo estás?
Estoy muy bien. Estoy muy tranquila y en una época de mi vida que definiría como plácida. Junto con el haber podido poner en pie esta obra entre todos a pesar de que parecía un toro tan complejo y ver también lo que pasa con el público.

También estoy con otros proyectos que me estimulan mucho como actriz pero sobre todo lo que me encuentro es muy tranquila y con una sensación de estar disfrutando de todo mucho más que en otras épocas de mi vida, y entre ellas, el estar encima de un escenario y poderle transmitirle al público lo que el autor escribe.

De hecho estás aquí, en el Teatro Olympia presentándonos el montaje con el que estás de gira «Un delicado equilibrio» del que eres co-traductora, co-productora y una de sus protagonistas. Y a mi algo que me encanta de ustedes, los intérpretes, es que siempre estáis en formación continua e investigando en diversas áreas a la vez. Toda esa parte y esas áreas ¿como se han retroalimentado con este trabajo?
Para mi es muy sencillo y en mi caso tiene que ver con esta placidez de la que te hablo del apostar por aquello en lo que creo. Es más trabajoso y es verdad que te trae muchos quebraderos de cabeza también, pero tiene que ver con que hay algo de sentido, pero no porque otras cosas no la tengan, sino porque esto tiene un sentido personal también y no solo profesional.

Estamos en una sociedad condicionados por la idea que hay de lo qué es ser actor, de la carrera, la profesión y de a dónde hay que llegar… Y es verdad que todos tenemos nuestras ambiciones, pero también va pasando el tiempo y llegar a darte cuenta de la satisfacción que puede producir que por ejemplo este texto le llegue al público y ver que los teatros se van llenando de gente cada vez más… ya sea antes del covid, después del covid, durante… Siempre se dice que el teatro está en crisis, pero todo lo contrario, el teatro cada vez está más vivo porque lo vamos a seguir necesitando siempre, es una experiencia comunitaria y es necesaria.

Hay una palabra que me gusta mucho y que me la nombráis a veces: Comunión. Que el teatro es comunión entre los intérpretes y el público…
Lo que se anhela y se persigue es que siempre haya esta comunión, pero no se siempre se produce y es lo que tiene también el teatro, ese riesgo. Porque la sensación de estar en el escenario y que no esté pasando nada con el público es horrorosa, te lo puedo asegurar (ríe). Pero es el lugar donde eso se puede producir y cuando ocurre, es cuando yo personalmente entiendo porqué el teatro es el lugar sagrado de la actuación, de la autoría y de la comunión con el público. El teatro tiene un poder transformador y me viene mucho a la mente la última obra que escribió Lorca ‘La inacabada comedia sin título’. Una novela que comienza con un autor hablándole al público y habla de estas cosas.

Realmente es el lugar donde se puede producir no solo la magia sino también esa comunión y es por eso por lo que el teatro no va a morir nunca, porque es innato a la naturaleza humana y no solo por lo que ocurre entre los actores, el autor y el público, sino por lo que ocurre en el público, porque tú vienes a ver una obra con otra gente, no estás en casa dándole al play, esa es otra experiencia.

Te has subido muchas veces al escenario y además ahora que también estás como co-traductora y co-productora de esta obra. ¿Cómo te ha transformado a ti el teatro Alicia?
Llevo muchos años haciendo teatro y realmente si miro hacia atrás, mis mayores satisfacciones han estado también en otros medios, eso es innegable, pero la sensación de que lo que estoy haciendo tiene sentido real la he tenido muchas veces en el teatro y menos veces en otros medios. Sentido pero de que tenga sentido para mi, es decir, que merece la pena todo el esfuerzo y todo el trabajo. Porque creo que el teatro, y muchas veces también la televisión, ¡ojo! que no estoy diciendo que ella no, pero hay algo aquí, en el teatro, que es bueno para las personas, que le hace bien a la cabeza de la gente, que le hace bien al corazón y que le hace bien a veces simplemente al espíritu para relajarse porque no todo tiene que ser denso y profundo, pero puede serlo y puede ser bien interesante.

Y luego como espectadora he sentido muchas veces transformación y un efecto con algunos montajes que están grabados para siempre, al igual que nos pasa a veces con películas. Pero cuando lo vives en el momento y ves lo que ocurre, es una cosa muy grande. Es importante.

A mi me sucede, y es algo que siempre cuento que cuando tengo un mal día, da igual el ruido de fuera que cuando entro y me siento, ya me sumerjo en ese momento porque voy a vivir a través de ustedes un momento único e irrepetible… Y a mi como espectadora me sana y te doy las gracias por esa parte.
¡Qué bueno!

Irene Arcos me comentaba una vez que en esta profesión, cuánto más años tienes eres mejor actriz porque tienes ás herramientas y has vivido más. Y justo hablábamos al principio de todo esto… Después de tantos años en este oficio, Alicia, ¿qué has descubierto ahora que antes a lo mejor no? ¿La tranquilidad?
Hay una cierta tranquilidad, pero tiene que ver con menos ambición y con más amor. Que no deja de haber ambición y tampoco es que antes no hubiera amor, pero amor no en general sino amor de verdad por tener el privilegio de poder ser actriz que es lo que siempre quise ser y de ver que hay espacios para ello.

Y sobre todo, el que todo tiene sentido, que quizás a veces no es un sentido público ni de carrera (que estamos todos tan inevitablemente en eso porque el mundo va así), pero que de repente tenga ese sentido hacer algo y decir: «¡Estoy haciendo algo que tiene sentido y que es bueno para el mundo!». Y a veces me sale fatal y a veces no. Pero estoy en esa pelea, en esa lucha, en esa misión y para mi es una enorme satisfacción.

Me siento muy privilegiada porque hay muchas personas que quisieran poder dedicarse a la actuación y que tienen mucho talento y que no llegan a hacerlo nunca. Entonces estoy muy agradecida por haber conseguido ser actriz.

Y yo muy agradecida de que eso haya podido ser así y haberte podido ver y conversar contigo.
Igualmente, me ha gustado mucho hablar contigo.

Muchísimas gracias, vuelve siempre que quieras y mientras te vemos de gira con «Un delicado equilibrio» por el resto de ciudades españolas.
Sí, hemos hecho bastante gira y estuvimos un mes en Madrid con esta obra de Edward Albee y que tiene un premio Pulitzer.

 

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