
- Foto: Javier Naval (web Pentación espectáculos).
Hoy es un día muy especial para mi, no solo dentro de la profesión sino también a nivel personal. Y es que hay personas que sin conocerlas te van acompañando de una manera mágica a lo largo de tu vida y eso es lo que a mi me sucede con ella.
Olivia Molina debutó en la televisión protagonizando la que siempre será la serie de mi vida ‘Al salir de clase’, y puedo asegurar que siempre será la que más regalos me ha dado. Pero es que además, verla a ella sobre las tablas con ‘Perfectos desconocidos’ fue mi reencuentro con el teatro tras el confinamiento.
Ha trabajado en el Centro Dramático Nacional, en El Teatro Español o bajo la dirección de Daniel Guzmán. Ha protagonizado ficciones como ‘Bajo Sospecha’, ‘Amar es para siempre’ o ‘La Valla’, y recientemente la hemos podido ver en el cine con ‘La Casa’. Ahora, vamos a poder volver a disfrutarla en directo con la obra ‘Malditos tacones’ que podrá verse en el Teatro Bellas Artes de Madrid a partir del 4 de septiembre y también en Disney+ con la serie diaria ‘Regreso a las sabinas’.
Y yo no puedo estar más feliz por su visita a este pequeño patio de butacas…
Muchas gracias Olivia por tu tiempo y bienvenida.
¡Qué bonito! Me he emocionado. Muchas gracias. Al final es un regalo para mi también, me haces tomar conciencia del camino hecho y de lo recorrido. Siento ese cariño en tus palabras y te lo agradezco.
¿Cómo estás?
Estoy muy centrada ahora mismo en los días previos al estreno de esta función. Estrenar siempre es un salto al vacío, es mostrar el trabajo hecho en petit comité de un grupo que nos juntamos para contar una historia durante meses y a la que le dedicamos nuestro tiempo, nuestro corazón, nuestro pensamiento… y de repente estrenar es siempre esta sensación de salir del cascarón por primera vez (se ríe). Así que estoy con todo ese vértigo, con esa adrenalina, pero también con consciencia para que la energía no se disipe y se centre en lo que se tiene que centrar.
Estrenáis ‘Malditos tacones’ en Avilés el día 30 de agosto y en menos de una semana, a partir del 4 de septiembre, estaréis en el Teatro Bellas Artes de Madrid. Con todos los nervios que de por sí conlleva el subirse a las tablas y además con un estreno, ¿el volver a estrenar en tampoco tiempo y en Madrid reaviva esos nervios?
¡Sí! Estrenar en Madrid, la capital, tu ciudad, con todos tus compañeros, familiares… porque luego cuando estás de gira es un proceso más íntimo, te vas encontrando con el público de las ciudades y es casi una relación más espontánea, pero Madrid tiene esta cosa del estreno oficial y siempre impresiona más.
En este caso además hacerlo en un teatro tan querido para mi como el Bellas Artes, al que desde que soy adolescente voy a ver funciones y abrir la temporada allí con una función así me resulta muy emocionante y sobrecogedor. Tiene todos los ingredientes para estar super super nerviosa y contenta a la vez (ríe). Estoy contenta porque me gusta mi oficio, estoy pudiendo llevarlo a cabo y porque al final es una vocación y poder seguir manteniéndola y trabajar ya es un privilegio. Así que estoy con ese equilibrio de nervios y conciencia de que soy una privilegiada de poder ofrecer esta función en las tablas y además en un teatro así.
Has dicho la palabra «pasión» y has hablado de esa vocación interna, y justo hay una frase que me gusta mucho que le he leído a Magüi Mira, la directora de la función y que dice: “Contra el sometimiento y la domesticación, la imaginación y el teatro. Contra la crueldad que transita la vida, el teatro…”
A mi el teatro todo me lo cura, ¿A ti?
¡Guau! ¡Qué maravilla! A mi también. Creo que es un acto de resistencia y una de las primeras artes en contarnos historias. Es un espejo de quienes somos y pone lupa sobre ciertos aspectos para hacérnoslo entender o que a veces te aleja de ciertos acontecimientos para poder verlos con perspectivas. Siempre me resulta como un acto casi de rebeldía en estos tiempos tan de sobreinformación, en los que incluso a veces estamos acostumbrados a estar expuestos a violencias e informaciones y que casi nos anestesiamos para poder soportarlo.
Me parece que el teatro sigue siendo un acto de un grupo de seres humanos con seres humanos en el presente y donde podemos vernos los ojos, y eso lo agradezco mucho porque a veces lo echo de menos en este momento que nos está tocando de hipercomunicación pero también de gran soledad.
De hecho una de la cosas que más me gusta de sentarme en el patio de butacas es el saber que lo que voy a vivir a continuación a través de ustedes es algo único y que jamás volveré a vivirlo por mucho que cada función se repita el mismo texto.
¡Total! Es que esa es la magia. El presente total y absoluto. Y también nosotros como intérpretes lo vivimos así. Es un viaje con un público que aunque sabes por donde va a pasar siempre te sorprende y siempre suceden cosas únicas. Da igual cuántas veces repitas la función, siempre está la sorpresa del presente y de la magia que se crea, de la escucha, de las palabras dichas que se van y ya no vuelven, de lo que provoca en el otro el escuchar a un ser humano desvelarse…
Creo que el teatro es muy sanador y también tiene esa adrenalina que nos engancha tanto a muchos intérpretes de subir ahí y que tenga lo que tenga que ser, de yo voy con todo y asumiré las consecuencias (ríe). Ese acto es muy terapéutico y sanador.
Y un acto muy generoso también por vuestra parte hacia nosotros…
¡Muchas gracias! Yo recibo también. Es un acto de ida y vuelta. Y sentirte escuchada es muy hermoso, es una responsabilidad y un privilegio también. Ser el canal de unas palabras que han sido pensadas por otro y en donde tú eres el instrumento que las transmite al receptor es muy hermoso, sobre todo cuando lo que cuentas te importa y te parece importante. Y cuando todo eso encaja, estar en el escenario es muy bonito.
En ‘Malditos tacones’, das vida a María y además es la segunda vez que trabajas con Magüi Mira, ¿Has descubierto o has tenido que poner en práctica herramientas que hasta entonces en todos tus años de carrera no habías usado o que no sabías que tenías?
Sí, me ha sucedido tal cual lo nombras. Es precioso estar con una directora que ve cosas de ti que tú no ves y que te empuja hacía ahí en un acto que no puedes frenar, en donde tienes que ir quitando miedos, pudores, sustos, vergüenza… Escuchándolos pero dejándolos a un lado para seguir de la mano de alguien que te pide cosas de ti y ve cosas en ti que tú no ves. Y este viaje de confianza a mi me pasa con Magüi porque admiro profundamente su ser, su manera de crear, su discurso, su poesía a la hora de hablar, su profundidad… Confío en ella y he seguido su voz en el escenario y nos ha llevado a lugares que son nuevos.
María es un personaje muy impulsivo y muy meticuloso que tiene un motor interno casi de vida o muerte. Está en un momento en el que necesita ponerle nombre a las cosas no dichas para poder transcenderlas, para poder ser libre, porque lo que no se nombra no existe, pero si lo nombras lo puedes colocar y lo puedes sobrepasar. Entonces esta mujer está en un momento en el que necesita de esta otra persona que es Victoria, interpretado por Luisa Martín, y necesita de ella para poder avanzar en la vida. Es un duelo descarnado entre dos mujeres que sin saberlo se necesitan para poder liberarse y sanarse la una a la otra, y aunque se encuentran en momentos vitales muy distintos y con caracteres muy distintos se descubren sobre el escenario.
Y esta búsqueda de Magüi de crear personajes tan distintos nos ha llevado a cada una a lugares desconocidos, pero es verdad que de algún modo me hacían eco aspectos míos que no saco a veces en la vida porque o bien no los necesito o porque los guardo para mi o están más vetados, como es el derecho a seguir los impulsos o permitirse ser descarada (ríe), a incomodar… Todos tenemos cosas dentro pero las dejamos salir dependiendo de cómo seamos, de cómo nos han criado, de nuestro temperamento… Y esta búsqueda ha sido… (toma aire para reflexionar) me ha agrandando el carácter y eso es muy bonito. No pasa siempre pero esta vez sí ha pasado (ríe).
Y todo esto que has ido descubriendo dentro de ti, más la admiración por el trabajo de Magüi y unido a esos nervios de subirse a las tablas de nuevo… ¿Cómo lo viviste en la primera lectura de texto?
Ha sido distinto a otras veces por el tipo de texto, por la intuición y por el montaje que quería hacer Magüi a partir de este texto inédito de Ignacio Amestoy. Es un texto muy crítico en donde intuyes en una primera lectura por donde va a ir y de qué quieren hablar, pero solamente lo intuyes porque es tan denso, en el buen sentido de la palabra, es tan crítico, es como un iceberg… Y necesitas escarbar mucho para poder sacar y mostrar lo que de verdad hay que mostrar con él.
Y todo este camino de investigación se ha ido haciendo de la mano de Magüi pero ha sido muy arduo y muy meticuloso. Es una conversación con intercambios de pensamientos entre dos mujeres a vida o muerte. Y lo que se dice no siempre es lo obvio, las palabras no siempre tienen la primera lectura, la intención de decirlas es muy profunda y esto al principio, en la primera reunión, es algo que se nombra pero que luego se ha ido desvelando a lo largo de los ensayos. Ha sido un trabajo muy profundo y de dobles sentidos, de ironías, de humor escondido… ¡Ha sido un trabajo tremendo!
En la primera lectura vi este puerto a subir y dije: «¡Guau! Esto va a ser un graaan trabajo de exploración de texto» (ríe a carcajadas). Y luego Magüi ha metido el corazón y el cuerpo. Creo que ha sido realmente una escalada, la subida de una montaña y ahora estamos justo ahí arriba, viendo todo lo subido y es muy hermoso.
Y Olivia, aunque todavía no habéis estrenado, pero en general, en esos momentos previos a escena, cuando el público vamos ocupando nuestras butacas, ustedes escucháis el murmullo de la gente entrando, se avisa por megafonía los minutos que quedan para comenzar y las luces se apagan… Esos instantes previos al comienzo de la función ¿cómo los vives?
Pues con decirte que lo estás contando y ya empiezo a sentir ese cosquilleo, esas hormonas revolucionarse y las energías subir, subir subir…
Requiere de mucho autocontrol porque si no es una explosión y te arrasa la ola, porque la exposición siempre te pone en un sitio muy vulnerable y requiere de mucho autocontrol, de conectar con una, de volver la sintonía hacia una y de ir con el corazón abierto y la confianza puesta en ti, en la compañera y en lo que va a suceder ahí. Pero sí que es verdad que lo vivo con todos los sentidos a flor de piel. Hay algo que está totalmente poroso y que intento, a veces puedo y otras no, controlar en el buen sentido, de agarrar, porque yo soy la dueña de mi y no me puedo dejar arrasar por esto para poder enfrentarme a lo que viene porque es difícil, es grande y es una experiencia muy potente.
De hecho, es tan potente que yo el día que fui a verte con ‘Perfectos desconocidos’, que además fue la primera obra con la que volví al teatro tras el confinamiento, recuerdo que cuando acabásteis y salisteis a aplaudir, yo lloré…
¡Ay! Es que veníamos de algo muy grande. Nos habíamos aislado, teníamos el miedo metido en el ADN y estábamos todos sedientos de comunicación y de vernos. Nosotros salíamos al escenario y os dábamos las gracias por venir a vernos, porque esto debería seguir pasando y debíamos seguir con la vida. Era muy emocionante y nosotros también llorábamos…
Nosotros nos quedamos sin trabajo, se paró la gira y nos quedamos todos, como muchas personas, sin poder ejercer nuestro oficio porque nosotros no podemos teletrabajar y nos quedamos en un limbo. Y cuando volvimos y veníais a llenar los teatros era tan emocionante… Se veía que a pesar del miedo esto no había podido con nosotros, que seguíamos queriendo compartir… Es que el ser humano es alucinante y somos tan resilientes… Es brutal.
A mi el teatro es lo que me mueve y soy consciente de que parte de lo que soy y de lo que he podido vivir y superar a lo largo de los años se lo debo al teatro que me lo descubrió mi madre cuando yo era más joven. Tú que llevas muchos años subiéndote a las tablas y después de tantos montajes a tus espaldas, ¿cómo te ha transformado el teatro desde entonces?
Me ha dado un sitio, un sitio interno y también un lugar casi espiritual. Un espacio sagrado donde siento un profundo respeto por el legado, por todo lo anterior a mi, por seguir pudiendo dar voz a personas que quizás no la tienen o la tienen a través de mi, y poder contar cosas que se desvelan a través de mi. Y ese espacio pequeñito para mi es sagrado.
El teatro me ha dado esa sensación de introspección y de tener un lugar sagrado.
¿Y además de verte sobre las tablas, te vamos a poder ver en algún otro proyecto?
Síí. Estreno en otoño la primera serie diaria para plataformas y estará en Disney+. Será un estreno mundial y se llama ‘Regreso a las sabinas’. Es bastante interesante, la rodamos el año pasado en Barcelona y va a ser un formato pionero en España, no se había hecho ninguna serie diaria para plataforma y tenemos 70 capítulos de lunes a viernes. Estoy muy contenta con el estreno. Ha sido un regalazo, a mi me gusta mucho hacer series diarias, disfruto muchísimo.
¿Da vértigo que te puedan ver en todo el mundo?
Mi trabajo no lo cambia pero sí la sensación. Con ‘La valla’ que está en Netflix ya viví esa sensación enorme de la repercusión, pero es hermoso ver cómo se puede ver en lugares tan distintos y como historias antes tan locales o personales funcionan en sitios que no te esperas. Eso es superrico porque es de vuelta y porque nosotros aquí también consumimos productos del mundo entero y todo esto enriquece muchísimo el diálogo. Pero sí, sí, da impresión.
Y ya por desgracia, llegamos al final de nuestra conversación pero me gustaría hacerlo jugando a las recomendaciones culturales y así aprendo de tus gustos y nos retroalimentamos. Así que si te parece bien, me gustaría que por favor me recomendases:
- Un libro: ahora mismo estoy leyendo ‘Invulnerables e invertebrados’ de Lola López Mondéjar. Es un ensayo sobre el sujeto contemporáneo y por qué somos como somos y sobre este vacío que a veces podemos llegar a sentir. Es bastante interesante y estoy inmersa en él.
- Una película ya sea de cabecera o que hayas visto recientemente: Una que siempre me deja sin palabras es ‘Una mujer bajo la influencia’ dirigida por Cassavetes y protagonizada por Gena Rowlands, que es una de las actrices que más me ha inspirado. Esta peli la vi hace poco otra vez en homenaje a ella y flipo. Siempre me deja atónita la libertad de esta mujer rodando. Es una actriz que siempre hacía cosas fuera de lo normal. Me encanta y me enciende verla.
- ¿Eres del formato series?: Sí, me encantan y es un formato que consumo mucho. Hay una que he visto hace poco y me encantó, ‘Heridas abiertas’ con Amy Adams. Es brutal.
- ¿Hay alguna obra que tengas pendiente de ver o que hayas visto recientemente y quieras recomendar?: Está en el Teatro Español, es de la Compañía de Teatro Kulunka que cumple 15 años y es algo super interesante. Ahora tienen este ciclo en el Español (André y Dorine – Solitudes – Forever) que no he visto pero me han dicho que es increíble.
Muchísimas gracias Olivia por la confianza, por tu tiempo y por visitar este pequeño patio de butacas. Te vemos sobre las tablas del Teatro Bellas de Madrid con ‘Malditos tacones’ a partir del 4 de septiembre, en otoño en Disney+ con la serie ‘Regreso a las sabinas’ y con todo lo que siempre nos sigas regalando. Te deseo lo mejor, siempre.
Gracias a ti bonita por tus preguntas y por como escuchas. Te deseo mucha suerte y que sigas haciendo muchas entrevistas así tan bonitas, que a nosotros nos inspira mucho y nos gusta.
