
‘Si alguna vez hubo nosotros’ se ha despedido del Teatre Talia (Valencia) tras tres días de representaciones, incluyendo un sábado de doblete, y yo me siento muy afortunada por haber podido disfrutar de una de sus representaciones…
Descubrí la obra tras tener la suerte de conversar con Noemí Ruíz, una de sus protagonistas, y ahí, durante esos minutos, fue cuando me di cuenta de todo lo que estaba disfrutando de esa conversación con ella, pero también, fui consciente inmediatamente de las ganas tan grandes que tenía de ver esa obra de la que me hablaba con tanta pasión, la misma, que me transmitía (quizás sin darse cuenta), por su profesión, por ese oficio al que lleva dedicándose durante tanto tiempo…
De este encuentro han pasado ya varios meses, medio año para ser exactos, y ha tenido que ser en otra ciudad pero en uno de mis teatros favoritos, para poder cumplir esa promesa que me autoimpuse, y verificar además, que a Noemí no le faltaba nada de razón al transmitirme todo aquello en esa llamada…
Hace 15 años, con ‘El día que nació Isaac’ ya había podido ver de lo que Félix Gómez era capaz de hacer sobre las tablas, pero con Noemí Ruíz era mi primera vez, y qué maravilla de debut, de tándem, de dos intérpretes que te pellizcan el alma y qué generosidad por ambas partes… Porque si algo tiene ‘Si alguna vez hubo nosotros’, es un equilibrio perfecto de emociones, de tiempos y de esas pausas de humor que te hacen respirar mientras algo sigue removiéndose dentro de ti.
Este montaje con dirección de Ignasi Vidal y bajo la producción de La Gran Belleza Producciones y Pedro Macarro, es un viaje que remueve y sobre todo, que cumple esa premisa tan mágica y característica que tiene el arte, y en este caso más particular, que tiene el teatro, ese poder transformador. Ese mismo, que te hace ser capaz de escuchar esos monólogos intercalados tan sumamente bien, mientras tu cabeza empieza a ser consciente de esas cosas vividas, de esos aprendizajes asimilados o no, y también, de esas heridas a veces no del todo sanadas, pero que quizás, a partir de ahora, habría que darles una vuelta…
‘Si alguna vez hubo nosotros’ es un viaje que pellizca el alma, sí, y que en más de una ocasión, hizo aflorar ciertas lágrimas, pero también es un viaje que recomendaré una y otra vez sin cansarme. Un viaje que me siento muy afortunada de haber podido transitar de la mano de estos dos intérpretes tan increíblemente generosos, y que nos regalan tantísimo sobre las tablas. Y por eso, solo espero y deseo, que sea un viaje largo al cual muchas más personas puedan sumarse para vivir y sobre todo, para aprender lo que yo viví desde mi butaca del Teatre Talia.
