Barcelona vibra con el Rey del Pop

moonwalker-the-show-frederick-henry-as-michael-jackson-1

Anoche el público barcelonés vibró al ritmo del Rey del Pop, ya que el Teatro Coliseum acogió “Moonwalker The Show” el Tributo a Michael Jackson que va recorriendo el mundo de la mano de Fréderick Henry, uno de los tres imitadores oficiales de Jackson.

A las 19.00 en punto las luces se apagan y una voz anuncia el comienzo del homenaje. Un video sobre Michael se proyecta en la pantalla central, el grupo de baile sale a escena y Frederick muy caracterizado hace su aparición. Si es verdad que al principio tuve mis dudas, el comienzo fue un poco complicado, luego me di cuenta realmente de cual es el objetivo principal de este show… acercar la figura del que siempre será el Rey del Pop a los más pequeños y de hacernos recordar lo grande que era a los que tuvimos la suerte de crecer junto a su música.

Una sucesión de sus temas más míticos completan el espectáculo, un trio de cantantes complementan la labor de Henry y el cuerpo de baile hace bastante bien su labor. Entre todos se complementan y nos hacen bailar y recordar al Rey del Pop. Pero quizás lo mejor del show, es la espontaneidad y el cariño con el que Frederick trata a los espectadores, haciéndoles participe en todo momento, subiéndoles al escenario, cantando entre las butacas y sobre todo, interaccionando con los más pequeños.

Durante las dos horas de show, suenan Thriller, Billie Jean, Bad, Smooth Criminal incluso The Jackson Five, pero me quedo con el momento We are the world, cuando el trío musical canta junto a “Michael” y el escenario de manera espontánea se va llenando de los niños que se encontraban entre el público. El resto de los asistentes nos ponemos nuevamente en pie y todos juntos hacemos nuestra propia versión del tema. Se ve alguna lágrima saltada entre los asistentes, pero sobre todo se siente mucha emoción. Fueron dos horas de bailes, de diversión,  de sentimientos, pero sobre todo, fueron dos horas de homenaje al que siempre será el Rey del Pop.

Partiendo de la base de que para mi Michael Jackson es inimitable e inigualable, si creo que este tipo de show sirven para acercar un poco de cultura a los más pequeños y de al resto hacernos disfrutar imaginando o deseando que esa persona que está sobre el escenario es realmente Michael Jackson, el Rey.

Quiero cerrar diciendo que gran parte de que este trabajo triunfe y haga emocionar al público como lo hizo anoche, es culpa de Frederick Henry, un hombre cercano y que con todo el respeto del mundo ha querido mantener la figura de su ídolo lo más alta y cercana posible. Os cuento que al finalizar el espectáculo, el propio artista salió al recibidor, caracterizado como lo hubiera hecho el propio Michael y se hizo fotos con los asistentes, mostrando una amabilidad extrema y una humildad destacable.

Añade tu comentario